Venecia sin ti

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Hay pocos lugares tan particulares y cargados de un halo energético como Venecia. La ciudad del noreste de Italia guarda mística, belleza, misterio, encanto, y una serie de atributos que han sido capitalizados por distintas cintas cinematográficas. Desde un romance clásico, hasta un Drácula bizarro; desde un Carnaval sangriento hasta una historia de erotismo barroco, Venecia no es solo un escenario fabuloso e hipnótico para enmarcar historias: muchas veces termina siendo protagonista principal de algunas películas. Aquí nos ponemos a recorrer, en una góndola, algunas de esas experiencias más recordadas.

El paisaje de Venecia permite de manera inmediata dar un marco único a muchas historias. Los canales y sus típicas construcciones nos ubican sin demora en un destino irreemplazable. Cuando una historia transcurre allí, la fuerza del lugar hace que, precisamente, la historia deba suceder allí y no en otro lugar. Este imán entre guión y escenario natural es un recurso que proviene de la literatura, y el caso de Othello, con sus innumerables versiones cinematográficas es un ejemplo claro. La obra de Shakespeare fue tomada por Orson Welles (1952) o por Oliver Parker (1995). Otra obra de Shakespeare inspirada en este escenario es El Mercader de Venecia, que fue llevada al cine en 2004 por Michael Radford y protagonizada por Al Pacino y Jeremy Irons. Caso similar ocurre con la figura de Casanova, y en este caso Venecia pasa a convertirse en un burdel de desenfreno, exclusivamente dispuesto para satisfacer a este libertino y sus caprichos sexuales. Fellini lo hizo en 1976, también Lasse Hallstrom en 2005. No hay lugar igual para un buen romance como Venecia: Summertime (1955), con Katherine Hepburn es un claro ejemplo. Y en algunas situaciones, el romance se torna un tanto más explícito y carnal, para llegar a historias que han sacudido la pantalla gigante por su atrevimiento: The comfort of strangers (1990) ubica a una pareja inglesa que al llegar a este paraíso, se torna inquieta por innovar en cuestiones de alcoba. Evidentemente, este es otro atributo de Venecia: constituirse y autoproclamarse como un lugar ideal para amantes. La Venexiana (1986) es otro caso que apunta en este sentido, ambientada en el siglo XVI. Pero posiblemente una de las películas más emblemáticas sea la adaptación de Luchino Visconti de la novela de Thomas Mann, lejanamente basada en el compositor Gustav Mahler, quien decide retirarse y descansar en Venecia. Sin embargo, a cambio de paz y tranquilidad, solo encontrará una letal atracción hacia un joven adolescente. Muerte en Venecia (1971) cuenta con la actuación de Dirk Bogarde en uno de sus papeles más trascendentes. Don’t look now (1973) es un thriller psicológico ambientado en una laberíntica y claustrofóbica Venecia. El film se conoció como Venecia Rojo Shocking, y muestra cómo un lugar de ensueño puede darnos la espalda y convertirse en un averno.

Recuadro: En tono de comedia, Alberto Sordi interpretó a uno de los venecianos más carismáticos y queribles de la historia del cine. Con remera a rayas horizontales rojas y blancas, Bepi es un gondoliere que quiere casarse con Nina. Pero a Bepi le gustan también otras exóticas mujeres. Por eso Nina decide casarse con Toni, un hombre más rico y que le cae mejor a su familia. Sordi perpetuó la imagen del gondolero, casi convirtiéndola en estereotipo a partir de su caracterización. Venecia, la luna y tú (1958) tiene el sello distintivo del director Dino Risi, y la marca indeleble del humor de Alberto Sordi.

 

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