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Una de Piratas

Al comenzar este recorrido, es inevitable aludir a las estrofas de Joan Manuel Serrat, cuando evocaba: “Todos los piratas tienen un temible bergantín, con diez cañones por banda y medio plano de un botín, que enterraron a la orilla de una playa en las Antillas. Pero en el fondo son unos sentimentales, que se graban en la piel a la reina del burdel y se la llevan puesta a recorrer los mares.” En nuestra memoriosa retina, todos tendremos el recuerdo que sabe a agua salada de un film de piratas. He aquí, un rápido navegar por algunos títulos destacados, antes que nos invadan o ataquen a cañonazos.

En 1948, el notable director Vincente Minelli dirigió El Pirata que, debido a sus estrellas (Gene Kelly y Judy Garland), no podía ser otra cosa que un musical. Sin embargo, la combinación fue fascinante. Mauren O’Hara fue la primera, y quizás la única, capitana de un barco pirata: Contra todas las banderas (1952) la enfrentó, ni más ni menos, con Errol Flynn en épicas luchas de espadachines.

El mismo Errol Flynn ya había destacado, algún tiempo antes, en Capitán Sangre (1935), quizás una de las primeras películas exitosas de bucaneros.

El director Michael Curtiz volvió a recurrir a Flynn y a este género 5 años más tarde: El Halcón de los Mares (1940), fue otra memorable odisea que se valió de cuatro nominaciones al Oscar. Por supuesto, en la lista hay un buen puñado de barbudos que no pueden quedar afuera: Barbanegra (1952), Barbarroja (1953, El pirata de los siete mares), y Barbarrubia (1983), esta última en tono de sátira.

No solo de pata de palo vive el pirata, evidentemente. Le conviene siempre tener un parche en el ojo, un loro en su hombro, y una abundante barba de un color intenso y llamativo. El director Terry Gilliam (emergente del grupo Monty Python) experimentó con un par de cintas que combinan historias de piratas y fantasía. Time Bandits (1981) y El Baron de Munchausen (1988) tienen todos los condimentos propios de las películas de alta mar, con bandera negra, calavera y huesos incluidos.

La novela de Robert Louis Stevenson “La Isla del Tesoro”, fue la historia de piratas más veces llevada al cine. Las versiones más destacadas son las de 1950 (Bobby Driscoll y Robert Newton), 1972 (Orson Welles y Kim Burfield) y 1990 (Charlton Heston y Christian Bale), pero existen otras tantas del 34, el 96 (a cargo de Los Muppets), el 99, el 2012, y más. Anthony Quinn dirigió a Yul Brinner y Charles Boyer en el film El Bucanero (1958), que retrata al pirata Jean Lafitte en el marco de la guerra de 1812.

Roman Polanski fue otro notable realizador que experimentó en este tipo de historias.

Piratas (1986) es la divertida crónica del Capitán Rojo, protagonizado por Walter Matthau. Faltan títulos, por supuesto. Alguien ha metido mano en el cofre y se llevó algunas cintas, además de monedas de oro.

En 1975, se llevó al cine una versión animada de Dick Deadeye, en el marco de los festejos por el centenario de la primera colaboración entre el libretista W. S. Gilbert y el compositor Arthur Sullivan, en plena época Victoriana. Juntos, escribieron catorce operetas entre 1871 y 1896, de las que “Los Piratas de Penzance” se encuentra entre las más conocidas. El film es una rareza, definitivamente, inspirado además en un comic. Las ilustraciones tienen un trazo particular. Se trata de un musical, también, puesto que contiene muchas de las canciones originales de Gilbert & Sullivan pero con letras adaptadas y actualizadas.

 

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