Me pareció ver un lindo gatito

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El lounge de DJ Kocktail

Antes que cualquiera pretenda anticiparse con su listado de memorables gatos de la pantalla, ya advertimos que nuestro repaso sólo incluirá a gatos de carne y hueso. En esta oportunidad, dejaremos de lado a las creaciones animadas que, desde ya, han traído a inolvidables felinos con características antropomorfas a nuestra cultura.

La intención aquí es rescatar un buen puñado de gatos que fueron representativos, incluso significativos y de peso en las tramas de algunos films.

Muchos de ellos permanecieron en el anonimato, otros pasaron desapercibidos, incluso la mayoría no tiene nombre.

walk-on-the-wild-sideVito Corleone acariciaba en su despacho a un pequeño gatito, que posiblemente funcionara en su psicología como un atenuador de violencia. Quizás, sin ese gato, hubiese corrido mucha más sangre en El Padrino (1972). Del mismo modo, Blofeld (el archirrival de James Bond) posaba su mano sobre el pelaje de un blanco gato angora en De Rusia con Amor (1963). Orión de Men in BlackA modo de sátira y cierto homenaje, Doctor Evil, en la saga de Austin Powers (1997), el más villano de la historia de la comicidad, solía tener entre sus manos a Baldomero. Y así como Blofeld tenía una cabellera cana en sus orígenes, similar a su gato, Baldomero era calvo como su amo. Otra saga, la de Men in Black (1997) tuvo la presencia de Orión, un gato que ayudaría (involuntariamente) a resolver el enigma del film. Resulta que en su collar residía el secreto: en ese minúsculo complemento estaba almacenada toda una galaxia, que los Hombres de Negro debían evitar por todos los medios que cayera en malas manos. Vale la pena recordar, también, la escena de apertura del film Walk on the Wild Side (1962).

Blofeld Toda la secuencia de títulos sigue a una elegantísima gata negra desde unas tuberías hasta trenzarse con un gato blanco en feroz lucha, acompañada por notable música de Elmer Bernstein. Para muchos, esta es una de las mejores secuencias de créditos de la historia. La novela de Stephen King Cementerio de Animales, que fue llevada al cine en 1989, inicia su trama con la muerte del gato Church (en homenaje a Winston Churchill) que es enterrado en un cementerio indio que tiene en su haber la capacidad de resucitar seres. Jonesy, otro adorable gato, vivió la experiencia de habitar la nave Nostromo. Si bien su presencia parecía traer tranquilidad a la tripulación (y a los espectadores) muchos de los picos de tensión y terror en el film Alien (1979) están dados por la irrupción del felino en situaciones críticas. Los hermanos Coen, siempre obsesionados con La Odisea, llamaron Ulises al gato que acompaña a Llewyn Davis (2013) en un periplo sin fin. Un viaje interminable (para ambos), donde el concepto de hogar es absolutamente ignorado o desconocido.

Lo cierto es que, frente a lo que muchos puedan imaginar, los gatos más famosos de la historia del cine no son negros ni blancos, ni multicolores, sino mayoritariamente amarillentos, pelirrojos.

TiffanyPermítanme destacar como el gato más recordado de la historia del cine al felino sin nombre que habita el departamento de Holly Golightly en Desayuno en el Tiffany (1961). Blake Edwards dispuso un bello gato, que no tiene nombre, que funciona como leit motiv del film. Cada aparición del felino tiene importancia, y habla de la protagonista Audrey Hepburn: “¡No sé quien soy! Soy como el gato, una abandonada sin nombre”. Por momentos está calmo, por momentos rabioso, por momentos huye de las muchedumbres, por momentos está atrapado, por momentos se siente dueño del mundo. Este gato oficia de guía sentimental de la historia. Incluso su abandono y desaparición acarrean el desenlace de esta genial película.

 

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