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En las alturas…

Por Christian A. Masello / Fotos Noelia López        

El escalador y entrenador David Saikin habla de las competencias, recuerda su paso por un programa televisivo estadounidense de gran éxito, y se refiere con entusiasmo a un sueño hecho realidad: Entropía

“Entropía”. La palabra, salvo para entendidos en Física, resulta extraña. Cuando se busca el término en el diccionario, el mataburros ofrece dos significados que, justamente, apuntan a aquella ciencia. Así, se habla de una “magnitud termodinámica” y de “la medida del desorden de un sistema”. En lo que es una derivación de esta última acepción, suele hablarse de la “entropía en la información”, que hace referencia a la incertidumbre que existe sobre un conjunto de datos, y, así, también se asocia a temáticas tan diversas como la lingüística y la ecología. Pero, desde agosto, Entropía, en Bariloche, alude a un espacio concreto que nació en Pioneros 35 y tendrá su continuación natural, el año próximo, en el kilómetro 12 de Bustillo. Se trata de un sitio que apunta a las estrellas pero con los pies en el suelo… o, mejor dicho, en el muro, porque el establecimiento está dedicado a la escalada.__david2

“El nombre lo propuse yo”, indica David Saikin, uno de los socios del proyecto. “El término se presta a muchas significaciones, una de ellas es la de transformación o evolución, y era un poco la dirección que queríamos tomar en cuanto a la calidad de lo queríamos ofrecer.”

   David, que ha obtenido numerosos premios en competencias de escalada, tanto a nivel nacional como internacional, nació en Buenos Aires en 1987, aunque desde pequeño vivió en La Plata.

Hace tres años y medio, ya con el título de profesor en Educación Física, se decidió y vino a radicarse a Bariloche junto a su novia. La idea le rondaba la cabeza desde muy chico, tal vez desde aquellas tempranas vacaciones familiares que tenían a esta ciudad como destino.

Bariloche y la montaña siempre han sido postales indivisibles de su ser.

Su padre, cuando él era apenas un niño, lo llevaba a las expediciones montañesas que realizaba para volar en parapente. Iban a las sierras de la zona de Balcarce y, luego, también a la Patagonia.

Por eso, el amor por las alturas viene desde chico.

A los catorce años se puso una meta: trepar el volcán Lanín. Averiguó quién podía ayudarlo, y, así, en La Plata, se acercó a una persona que era guía de montaña. Y, en aquella localidad, comenzó a visitar una palestra, como se denomina a la pared fabricada para escalar. El sitio, un clásico de la ciudad de las diagonales, se llamaba Rocódromo.

David enumera las actividades que realizó: “Comencé a hacer salidas de trekking y escalada en Córdoba, después fui al volcán Lanín, al cerro El Plata en Mendoza, al Aconcagua…”.

–Entonces lo conseguiste… subiste al Lanín…

–Sí –ríe–, lo del volcán lo hice al toque…

En cuanto a Bariloche, señala que vivir en la ciudad es como imaginaba, “o incluso mejor”.

Y Entropía es un peldaño más de su andar por esta localidad: “Desde que empecé a estudiar el profesorado en Educación Física, y comencé a trabajar como instructor y entrenador en el Rocódromo de La Plata, donde había comenzado a escalar, siempre tuve la idea de emprender un proyecto como el que ahora llevamos adelante”.

Si bien el sitio recién inaugurado se ubica en Pioneros 35, esto, de acuerdo a David, es sólo la primera etapa: “Apuntamos a abrir un lugar más grande que queremos estrenar el año próximo, en el kilómetro 12 de Bustillo. Tenemos el terreno y vamos a construir todo desde cero. La idea es hacer una palestra donde se pueda escalar también con cuerda, ya que va a tener quince metros de alto”.

   Entropía se presenta como un lugar integrador, donde personas de todas las edades pueden formar parte de los grupos de entrenamiento: “Las clases se orientan a las posibilidades de cada uno”, informa David.

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ncluso funciona una escuela infantil, para niños de cuatro a trece años. “Enseñarles a los chicos está buenísimo”, manifiesta el instructor. “La propuesta, en este caso, es más lúdica, con juegos que llevan a desarrollar las habilidades que se requieren en la escalada.”

El entrenador no es un neófito en ese tipo de enseñanza. Por el contrario, es un experimentado en el tema. Así, por ejemplo, explica: “Con otros instructores desarrollamos un proyecto llamado ‘escalada escolar’, donde, a través de la Dirección de Educación Física de la provincia, contamos con unas palestras portátiles que armamos en distintas escuelas públicas y establecimientos de gestión social de Bariloche, para que practiquen los chicos, en una forma de acercar la escalada a los nenes”.

Además, hace cuatro años, junto al también escalador Martín Antuel Nigra, David publicó un manual llamado “Escuelita de escalada”, como una herramienta más para que los niños puedan escalar. “Ahora quiero actualizarlo y hacer una nueva edición”, adelanta Saikin, quien también tiene pensado realizar un libro referido al entrenamiento, esta vez destinado al púbico adulto.

A la hora de definir lo que significa, para él, escalar, y se le mencionan las opciones de una actividad física o un deporte como posibles respuestas, el instructor va más allá y asevera:

“Para mí, se transformó en un estilo de vida. Es el eje, la brújula de todo lo que hago; una fuente inagotable de proyectos”.

En cuanto a la importancia de los factores que se ponen en juego a la hora de escalar, David cuenta: “La mente es muy importante; en cuanto a lo físico, depende mucho del nivel al que lo quiera llevar cada persona, porque, en realidad, en ese sentido no es muy exigente, aunque sí lo es en lo que hace la técnica, ya que hay que aprender un montón de cuestiones para aprovechar lo que uno ya tiene y, así, no requerir tanto esfuerzo físico; por eso no hay un límite de edad para la práctica. Aunque si uno quiere ir al extremo de la dificultad, ahí sí, obviamente, la parte física se transforma en algo clave que hay que desarrollar al máximo”.

Desde su adolescencia, Saikin se dedicó a participar en diversas competencias, y en 2011 se coronó como campeón nacional en la modalidad Boulder, la que, explica el entrenador, “se practica en paredes de no más de cinco metros, con colchones abajo, donde la dificultad se concentra en pocos movimientos y no se utiliza arnés ni cuerda”.

También, en lo que recuerda como una grata experiencia más allá del resultado (que no fue el mejor), participó en el campeonato del mundo de 2012, en París, lo que significó un gran aprendizaje para él.

Y, en lo que se presenta como un mojón en su carrera, que lo hace sonrojar por la popularidad lograda, participó en un programa especial de American Ninja Warrior, producto de la cadena televisiva estadounidense NBC donde se desarrolla un circuito de obstáculos. “Siempre buscan a escaladores y otros atletas, ya que las pruebas son difíciles e implican grandes esfuerzos”, dice. “En Italia había participado en una competencia en la que quedé en una ubicación muy buena, por esa razón decidieron invitarme”.

David participó de una emisión llamada USA vs. the World, donde los mejores participantes estadounidenses del circuito habitual se enfrentaron con exponentes de Europa y Latinoamérica. Fueron tres días de grabación en Las Vegas, el año pasado, pero el resultado recién salió al aire en 2017. “Obviamente, el primer lugar fue para Estados Unidos”, sonríe Saikin, quien describe la experiencia como “algo muy loco que se produjo de manera inesperada”.

En Bariloche, lejos de las luces de Las Vegas, David piensa en Entropía, su sueño hecho realidad, a la vez que aprovecha los momentos libres para realizar otro tipo de actividades, siempre en relación con su pasión. Por ejemplo, más allá del Boulder, el entrenador es un entusiasta del esquí de travesía (se asciende por la montaña con esquíes que llevan debajo lo que se conoce como piel de foca, un material que se utiliza para subir las pendientes sin hundirse en la nieve; luego, una vez que se alcanza el lugar deseado, se retiran esos accesorios de fijación y se baja esquiando con normalidad) y del alpinismo en general. Por eso, Bariloche es una especie de Edén para él: “Hay lugares espectaculares a los que se puede llegar en pocos minutos”, asevera.

Pero, ahora, para él, todo es Entropía.

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