El Pibe Lucas

Historias asombrosas, por Cristian Kloster

Puede que el nombre no les suene en absoluto, sin embargo sus referencias lo convierten en un ser inolvidable. La historia de Jackie Coogan es tan fascinante como increíble. Su vida tiene momentos de gloria y otros de desgarrador sufrimiento.

En principio vale decir que desde infante, Jackie Coogan tenía una habilidad natural como imitador. Así fue que en el Orpheum, un vaudeville de Los Ángeles, fue descubierto por Charles Chaplin mientras bailaba el shimmy, un ritmo popular de la época. Chaplin quedó encantado y lo convocó en 1919 para un corto, pero su rol trascendental sucedió en 1921 convirtiéndose en El Pibe, cuando tenía 7 años.

Ahora sí, seguramente todos ya sabemos de quién estamos hablando. El rol en El Pibe le permitió al año siguiente ser Oliver Twist en el film dirigido por Frank Lloyd.

Jackie Coogan fue el primer niño en la historia en poseer un merchandising y ser comercializado. Figuritas, discos, muñecas, silbatos, artículos de papelería, manteca, en todos lados se veía el rostro y la marca de Jackie.

En 1933, Brooke Hart, de 22 años, amigo cercano de Coogan y heredero de una fortuna, fue secuestrado. Después de varias demandas de rescate de U$ 40,000 a la familia, la policía arrestó a Thomas Thurmond y Jack Holmes en San José, California. Thurmond admitió que él y Holmes habían asesinado a Hart el mismo día que fue secuestrado. Ambos asesinos fueron trasladados a una cárcel en el centro de San José. Una mafia irrumpió en la cárcel, y Thurmond y Holmes fueron colgados de un árbol en un parque cercano, con la aprobación sin disculpas del gobernador del estado. Se informó que Coogan estaba presente y que había sostenido la cuerda de linchamiento.

En 1935, Coogan tenía 20 años y fue el único sobreviviente de un accidente automovilístico en San Diego que mató a su padre; su mejor amigo, su capataz de rancho y al actor y escritor Robert Horner. Con su padre al volante, el automóvil fue forzado a salir de la carretera cerca de Pine Valley y rodó por un terraplén. Se estimaba que las ganancias de Jackie durante su niñez eran de unos 3 o 4 millones de dólares. Y él creía que ese monto se conservaba intacto.

Sin embargo, tarde descubrió que su madre y su padrastro, en pocos meses habían gastado la mayoría de ese dinero en autos de lujo, tapados de piel, joyas, diamantes y una vida licenciosa.

Arthur Bernstein había sido asesor financiero de la familia y se casó con la madre de Coogan a fines de 1936. Jackie los demandó en 1938, pero sólo terminó recuperando unos 125.000 dólares. Cuando cayó en tiempos difíciles, pidió ayuda financiera a Chaplin, quien no dudó en darle dinero. La batalla legal centró la atención en los niños actores y resultó en la promulgación en 1939 de la Ley de Actores Infantiles de California, a menudo denominada “Ley Coogan”. La misma exigía que el empleador de un niño actor reservara el 15% de las ganancias en un fideicomiso (llamado Cuenta Coogan), y especificaba la escolarización, las horas de trabajo y el tiempo libre del actor. La lucha de Jackie por formalizar el trabajo de los niños actores quedó perpetuada en esa ley, que luego se extendió por gran parte del mundo.

Además, trabajó en organizaciones de beneficencia y caridad ayudando a niños, a punto tal que logró tener una audiencia con el Papa Pío XI. En los años 60’s, con el auge de la televisión, volvió al ruedo como actor logrando participaciones en shows como Cowboy G-Men, The Americans, The Andy Griffith Show, Perry Mason, La Tribu Brady, Sueño con Jeannie, Hawaii Five-O, etc.

Sin embargo, volvió a ser mundialmente reconocido gracias a su participación en la serie Los Locos Addams (1964-1966), eternizando al Tío Lucas.

 

 

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