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Chingolo Casalla el ilustrador ilustrado

Entrevista realizada por Flor Nieto en diciembre de 2013 para MI REVISTA.

Se levanta temprano a la mañana y comienza a bocetar una nueva aventura. En Bariloche, hace historietas, hace música y se hace querer. 

Si se habla de la historieta gauchesca es imposible no nombrarlo, de su pluma crecieron personajes entrañables que protagonizaron historias magníficas. Ilustró el Martín Fierro y editó su libro El gran lago. Dibujó para la Editorial Columbia, colaboró en revistas como Misterix, Nippur Magnum, El Tony y D’Artagnan. Es baterista de Jazz, esposo y padre. Como muchos, comenzó a dibujar instintivamente de niño. Después estudió en la Academia Nacional de Bellas Artes y se perfeccionó con el gran José Luis Salinas. Sin embargo, para Chingolo, la inspiración es algo natural._chingolo-act

En 1952 llegó de Buenos Aires buscando trabajo: “Trabajé un par de años y regresé. Luego, con mi mujer y mis hijos decidimos volver a Bariloche en el 69 y nos quedamos. Lo sentimos como un respiro social, nos pareció que había menos gente, otra forma de vida y un paisaje emocionante. Todo estaba a mano de los chicos; podían hacer los deportes más sofisticados de Buenos Aires por poca plata. Y ahí comenzamos a trabajar para medios importantes de allá pero desde Bariloche. Vivíamos donde podíamos, tampoco éramos gente de dinero que podía edificar donde quería. Primero,  por Llao Llao hasta que pudimos construir nuestra casa en Melipal, un lugar hermoso donde vivimos del 73 al 90.”

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En 1996, un admirador de Chingolo lo invitó a Estados Unidos a hacer un recorrido por los lugares hito de la historia del Jazz.

Cuenta: “Fue un viaje emocionante, aprendí mucho. Casi que disfruté el doble que los demás porque, aunque también les gustaba, yo estaba apasionado por los museos. Era muy interesante. Anduvimos por los lugares históricos de Jazz; Nueva Orleans donde nació la música etno, Chicago donde emigraron todos los músicos famosos y Nueva York donde se elaboró toda la discografía y la etapa más económica-comercial de la música. Lo comercial no tiene nada que ver con los creadores, pero si no existen los distribuidores nadie se entera. Así que la pasamos muy bien, vimos cosas muy importantes y obras que admiro prácticamente desde que nací.”

–¿Dibujaste algo inspirado en ese viaje a Estados Unidos?

–No che, la verdad es que no hice nada. Siempre soñé con dibujar un par de músicos veteranos de Blues de Chicago, que era como nuestro Clandestino acá en Bariloche. Era una imagen genial pero no me atrevo a meterme porque sé que no me va a gustar el resultado final. Voy a esperar hasta que crea que lo puedo hacer. A veces presentís que vas a patinar entonces no te mandás, la cuestión es darse cuenta antes de meter la pata en el pozo._chingolo2

–¿Sos perfeccionista?

– Me parece que no, no me creo muy perfeccionista. Le corté las mangas a una camisa, salgo con eso y mi mujer me persigue por la calle para que me la saque ¡Es el dobladillo, no lo ve nadie! –risas–.

Todas las mañanas se levanta temprano y comienza a bocetar la tira del diario de Río Negro. En sus historietas, Los Pioneros del Sur y Luis Piedra Buena, cuenta fragmentos de la historia regional.

Chingolo tiene 88 años, vive con la liviandad de quien hace lo que ama y la frescura de quien siente que todavía queda mucho por descubrir.

–¿Qué hacés después del trabajo?

–Lo que hace la gente normal, no te creas que soy un monstruito –risas– Leo y escucho música, eso me aísla un poco del ritmo de todos los días. Me gusta la música popular, el jazz, el tango, algo de folclore también. También tengo mis pretensiones de música clásica, como debería ser el tipo que realmente le gusta la música._chingolo-ilus1

Hay que escuchar todo, hay temas notables de la música popular que por ahí están basados, en los primeros cinco compases, en una obra clásica del 1700 y no todos lo saben. Los ritmos, cómo una melodía continúa con otra como las palabras, eso tiene mucha riqueza. La música es como un buen plato de comida, hay que disfrutarla.

–¿Cómo nació tu amor por la música?

–Yo desde los 10 años soy del Jazz, mi viejo me lo enseñó. Desde esa época escuché detenidamente a todos en el mismo momento en que surgieron, como les pasó a otras generaciones con los Rolling Stones. Con mi papá escuchábamos Jazz, Gardel, Huachi Pampa, era un tipo completo al que le gustaba todo. Se dependía mucho de la radio y el teléfono se usaba solamente para llamar a la tía y preguntarle si ya estaban los ravioles para ir a comer. En esa época, en Buenos Aires, en la radio era todo en vivo y no habían grabaciones. Una hora estaba Atahualpa Yupanqui, después venía el Mono Villegas, Carmen Miranda, después era el debut de Troilo y su orquesta. Ahí yo escuché a Sabina Olmos olvidándose la letra, volviendo a comenzar y olvidándosela de nuevo, ahora eso no puede pasar. La radio era la realidad, la vida de todos los días. Nosotros vivíamos a tres cuadras de Radio el Mundo, que ahora es Radio Nacional, en Maipú 555. Ahí veíamos a todos los que venían  a la ciudad a actuar, sólo era cuestión de hacer cola.

_chingoloycarlota2–Su hijo Carlos es percusionista y su sobrino Javier, el talentoso violinista de Bajofondo. Mucha música en su familia ¿No?

–Siempre en la familia va a ver alguno que haga música, es una especie de contagio que tenemos – risas–. Mirá, mientras hacés música no hacés ninguna maldad. Es como el pistolero que va manejando el colectivo y mientras lo hace no puede hacer ningún asalto. Para que te salga bien la música tenés que meterte de cabeza en eso, sino no vale. Con el trabajo pasa lo mismo.

Del trabajo de Chingolo se habló mucho. Humphrey Izillo, de la Rolling Stone, escribió sobre él y los dibujitos que le hacía en los festivales de Jazz. Claudio Andrade lo homenajeó para Clarín, La Duendes, editora de historietas patagónicas, le dedicó un megapost en su blog.

Si se habla de medios, se podrían citar cientos de ejemplos pero lo cierto es que el arte de Chingolo permanece de generación en generación.

 

–Dicen que el Cabo Savino es la tira más longeva, que tenés un récord mundial…

fotos 006–No sé si es un récord. Investigamos lo que pasa en nuestros países pero no se nos ocurre preguntarnos qué sucede en la India, en China o en Sumatra. Habría que comprobarlo pero igual eso no es muy importante para mí. Comercialmente fue interesante pero que dure poco o mucho es lo de menos. Lo que importa es que sea interesante, por eso no le doy mucha bolilla a esa distinción porque me parece una tontera ¿Quién tiene la tira más larga? ¿Qué es eso? Hay cosas mucho más importantes que no se premian. Nadie pensó en lo que se dice en ella, habla de la Campaña al Desierto, una cosa terrible, de la lucha, cuenta un hecho que pasó a la historia pero nadie realmente le dio importancia. Lo único que vale es que la obra que uno hizo sirva.

–¿Cuál es la distinción que te gustó más?

–Lo que más me impresionó fue una distinción de la Cámara de Senadores que se llama Domingo Faustino Sarmiento, a los hacedores. Yo no sabía nada, me llamaron e hicieron la ceremonia en la Catedral de Bariloche. Vino la orquesta del Senado ¡Yo no sabía que existía! Viajaron como 60 personas a darme la distinción y después se fueron, vinieron sólo por mí. No lo podía creer. Era una distinción nacional que se da a todos los tipos que han hecho algo en su profesión como Mercedes Sosa, Marianito Mores, a Vilas, debe tener alguno Maradona. Y uno de esos soy yo, imagináte… estaba como perro con la cola entre las patas porque no sabía por qué. Me emocioné porque para mí no era una cosa común así que estoy orgulloso de eso –interrumpe la conversación telefónica– mi mujer acaba de terminar el dobladillo de la manga de una de mis camisas favoritas. Estoy muy agradecido por eso –de fondo se la escucha reír– bueno nena ¿Qué más se puede querer?

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